La Tolerancia Como Virtud Fuerte; Legado Masónico

La Tolerancia Como Virtud Fuerte

La Tolerancia Como Virtud Fuerte

Un pilar fundamental en la ética civil democrática

La Tolerancia Como Virtud Fuerte es el fundamento de la ética civil democrática.
La tolerancia es, en primer lugar, un valor social y personal. No es solo un valor político. Se refiere a la capacidad de aceptar y apreciar lo que es extraño o diferente. Esto incluye también las ideas que son opuestas a las nuestras.

La proyección política de la tolerancia: la libertad

La proyección política de la tolerancia es la libertad. Si reconozco la libertad de conciencia, religión y pensamiento, es porque estoy dispuesto a convivir en tolerancia. Esto incluye a personas que tienen creencias religiosas, ideológicas y morales diferentes a las mías. No necesito renunciar a mi propia forma de pensar por ello.

Una virtud que parece obvia pero es frágil

Estas reflexiones pueden parecer obvias al principio. Sin embargo, si lo piensan bien, verán que no lo son tanto. La realidad nos muestra que la tolerancia es un valor frágil. Siempre está en riesgo y puede ser problemática.

De las ideologías totalitarias a los nuevos fundamentalismos

Este final de siglo y de milenio ha visto derrumbarse algunas grandes ideocracias políticas que fundaban su poder en una infalibilidad que no podía ser sometida a discusión, pero ha dejado paso a terribles violencias desatadas por las pasiones étnicas que se plantean siempre en el tajante dilema: «Los que no están con nosotros están contra nosotros» y junto a esa vuelta a lo ancestral parece verosímil hoy en día la aparición de nuevos dogmatismos fundamentalistas de carácter religioso que quizá ingenuamente pensábamos ya superados, en los que lo religioso no se limita a la esfera del fuero interno sino que pretende conformar coactivamente el fuero externo: las costumbres, las opciones personales en el ámbito de la intimidad sexual, la cultura, la vida civil y política.

La Tolerancia Como Virtud Fuerte exige vigilancia constante

Cuando se trata de defender la libertad, nunca podemos bajar la guardia. Tenemos que estar siempre alerta, tanto intelectual como políticamente.

Comprender bien la tolerancia para defenderla

Para defender el valor de esta virtud, primero hay que comprenderla bien.

No es indulgencia ni falta de convicciones

No se puede confundir simplemente con la indulgencia o peor aún con la falta de convicciones. La tolerancia se basa en aceptar con entusiasmo la diversidad humana y la autodeterminación de cada persona.

La tolerancia no está en contra del pensamiento crítico

La tolerancia no está en contra del amor por las ideas. Tampoco se opone al debate y a la confrontación de ideas.
Respetar a las personas no significa que debamos respetar todas las ideas y creencias. Si fuera así, no habría lugar para la discusión. No habría pensamiento crítico entre nosotros.

Las personas deben vivir y convivir. Las ideas, en cambio, deben ser criticadas y mejoradas. Hacemos un mal favor a la tolerancia si la confundimos con la simple amabilidad de no querer discutir. No se trata de querer agradar a todos y no enfadar a nadie.

En ocasiones, ser tolerante implica incomodar

En algunos casos, la tolerancia nos pide enfadar a ciertas personas. A veces, debemos discutir con pasión contra ciertas actitudes. Es importante valorar lo que es valioso y negar valor a lo que no lo tiene, aunque eso moleste a algunos.

Tolerar no es igualar todas las ideas

La tolerancia no significa que todas las ideas son iguales. No es lo mismo lo que piensan unos y otros.
Significa que las ideas deben ser contrastadas. Deben ser debatidas y discutidas. Si es necesario, también se pueden combatir.

Ideas que se combaten, no personas

Pero ese «combate» entre las ideas no significa que haya un combate físico entre las personas. Cualquier idea, por irritante o estúpida que me parezca, sigue siendo solo una idea. Y salvando el Código Penal, en el que desde luego el «pensamiento no delinque», todas las ideas deben ser escuchadas aunque sólo sea para contradecirlas. Esto, como es obvio, requiere una cierta cultura del debate que no podemos dar por supuesta todavía entre nosotros.

La tolerancia y la búsqueda crítica de la verdad

La tolerancia no se opone al amor por la verdad. Sin embargo, implica una idea más compleja y temporal de la verdad.
Es una visión más modesta y crítica. Se parece más a una búsqueda constante que a aceptar sin cuestionar lo que se dice.

La Tolerancia Como Virtud Fuerte en la democracia

La tolerancia es la base de una democracia fuerte. Es necesaria para las libertades. Debemos responder con palabras, permitir el desacuerdo razonado y evitar argumentos rígidos. También debemos rechazar el terrorismo intelectual y anticipar al otro.

Relativizar valores no es debilitarlos

La tolerancia supone, claro está, una relativización de ciertos valores que algunos prefieren sean absolutos. La desmitificación baja a las grandes ideas de su pedestal intocable.

La intolerancia como reacción emocional y personal

Las cosas que causan intolerancia suelen ser aquellas en las que invertimos mucho afecto y vida. También son las que forman parte de nuestra identidad.

Lo diferente nos desafía y nos incomoda

Por eso, nuestra reacción inicial es desconfianza o irritación hacia los diferentes. Su sola existencia parece cuestionarnos. La duda de los demás puede hacernos sentir que nuestra inversión está en peligro y eso nos hiere.

La situación se complica cuando lo que se cuestiona no se puede probar de manera clara. Se trata de una idea que se considera necesaria, pero su aceptación es arbitraria o subjetiva.

Educar para la tolerancia: una tarea urgente

Por eso, la tolerancia debe aprenderse. Se logra a través de la educación, los viajes y la curiosidad. Es importante abrir la mente a lo diferente.

Convicciones firmes y respeto por el otro

La tolerancia no excluye, por supuesto, la propia convicción, sino que la presupone.
Nada tiene que tolerar quien no piensa por sí mismo. La tolerancia es como el espíritu deportivo. Nos deja competir y admirar lo admirable en nuestros adversarios.

La Tolerancia Como Virtud Fuerte no es debilidad

Por eso, me parece terrible confundir la tolerancia con la indiferencia o la debilidad.
La tolerancia es una virtud fuerte, propia de personas fuertes. No excluye la resistencia ni el heroísmo frente a los enemigos de la tolerancia.

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