Siempre me ha fascinado la música. Descubrir que algunos de mis artistas favoritos eran Masones Famosos Cantantes fue como abrir una puerta secreta.
Fue como entrar al backstage de la historia. No se trata solo de talento: detrás de cada canción hay valores, fraternidad y un sentido profundo de propósito. Hoy quiero hablarte de cinco músicos que me sorprendieron. Su historia me enseñó que la música puede educar, emocionar y divertir.
5 Masones Famosos Cantantes que cruzaron fronteras
Glenn Miller

Si alguna vez has bailado con una sonrisa tonta en la cara mientras suena “In the Mood”, sabes de lo que hablo. Glenn Miller no solo inventó grandes arreglos de swing, sino que lo hizo como miembro de la Logia Lehighton Mason 0621. Esa combinación de disciplina masónica y diversión musical me parece fascinante: un hombre capaz de enseñarte ética mientras te hace bailar.
Miller me recuerda que podemos tomar la vida en serio y, al mismo tiempo, disfrutarla con humor y ritmo. ¿No sería genial que nuestro trabajo tuviera ese mismo equilibrio entre excelencia y diversión?
Louis Armstrong

Recuerdo estar en mi habitación escuchando “What a Wonderful World” y sentir que Louis Armstrong me hablaba directamente. Fue en ese momento que supe que era más que un gran trompetista.
Era un hombre con principios. Era miembro de la logia “Los Caballeros de Pitias” y de la logia Montgomery nº 18. Cada nota que tocaba parecía traer una lección de vida. Hablaba de alegría, resiliencia y fraternidad.
Lo que más me fascina es cómo su música parece abrazarte y recordarte que, incluso en los momentos difíciles, siempre hay belleza. ¿No te gustaría que tu día empezara con una dosis de jazz que te enseñe algo sobre la vida? Armstrong es prueba de que la música puede ser ética y emocionante a la vez.
Phil Collins

Phil Collins es otro de esos artistas que te hacen sentir mucho sin necesidad de palabras complicadas. Su pertenencia a la Soho Lodge nº 3 me hace escucharlo de otra manera. Cada redoble en “In the Air Tonight” me recuerda que la música puede ser poderosa, reflexiva y ética al mismo tiempo.
Phil Collins me inspira a mirar dentro de mí mismo, preguntándome cómo puedo ser coherente entre lo que pienso, lo que hago y lo que comparto. Su música es como un espejo que golpea suavemente, pero no te deja indiferente.
Lionel Richie

Lionel Richie es de esos artistas que no puedes dejar de admirar. Mientras todos bailábamos al ritmo de “All Night Long”, yo me preguntaba: ¿cómo mantiene su humanidad entre tantas luces y aplausos? Al descubrir que es miembro de la Lewis Adams Lodge No. 67, Prince Hall Gran Logia de Alabama, todo tuvo sentido. Lionel Richie combina talento, carisma y valores de fraternidad, recordándonos que ser famoso no significa perder la esencia.
Cuando pienso en Richie, no solo escucho pop; veo la disciplina y ética que se esconden detrás de cada melodía. Me hace preguntarme: ¿cuánto de nuestra vida podría mejorar si aplicáramos esa misma pasión y coherencia en lo que hacemos cada día?
W.A. Mozart

Ah, Mozart… Cada vez que escucho una de sus sinfonías, siento que entro en una especie de templo de perfección. Y cuando descubrí que pertenecía a la logia Zur Wohltätigkeit en Viena, todo encajó: su música no solo es técnica, es filosofía hecha sonido. Cada compás es una lección de disciplina, ética y creatividad.
Mozart nos enseña que el verdadero talento no se mide solo por la fama. Se mide por la conexión entre lo que somos y lo que creamos. Su música me hace pensar: ¿cuánto de lo que hacemos cada día podría brillar si lo guiara un propósito mayor?