- Pintores Masones que dejaron huella
- 16 grandes artistas que dejaron huella entre los pintores masones
- Charles Willson Peale, Arte, ciencia y hermandad
- Alfons Mucha, El esplendor del Art Nouveau
- Juan Gris, Cubismo con alma
- William Hogarth, Pionero con humor ácido
- Ezra Ames, Retratista de Nueva Inglaterra
- McClelland Barclay, Arte y servicio
- Petar Dobrović, Color y política
- Armando Villegas, Raíces andinas y masonería colombiana
- Grant DeVolson Wood, Mito del Midwest
- Albert Bierstadt, Pintor de lo sublime
- Franz Heinrich Louis, Energía en cada trazo
- Félicien Rops, Rebeldía hecha arte
- Raden Saleh, Pionero indonesio
- Joaquín Sorolla, Luz de Valencia y la logia
- Constantin Daniel Rosenthal, Mártir del arte y la patria
- Marc Chagall, Poeta de los sueños
Pintores Masones que dejaron huella
Desde hace tiempo me intriga la relación entre el arte y la masonería. ¿Qué hay detrás de esas pinceladas que no solo retratan lo visible, sino también lo invisible, lo simbólico, lo espiritual? Cuando empecé a leer sobre los Pintores Masones, descubrí que varios de los grandes pintores que admiro eran parte de esta hermandad.
No sé si te pasa, pero cuando conecto la pintura con la masonería, siento que la obra cambia. Es como si tuviera un pulso secreto.
Quiero compartir contigo un recorrido muy personal por 16 pintores masones que, más allá de sus lienzos, dejaron también una huella en la historia de la fraternidad.
16 grandes artistas que dejaron huella entre los pintores masones

Charles Willson Peale, Arte, ciencia y hermandad
Cuando visité Baltimore, recuerdo haber visto el nombre de Charles Willson Peale en un museo. Después descubrí que él mismo fundó uno. No solo era pintor, también un apasionado naturalista.
Para mí, Peale representa ese ideal masónico de conocimiento universal. Imagínate: retrataba a los próceres estadounidenses y, al mismo tiempo, dialogaba en la logia sobre filosofía y moral.
Alfons Mucha, El esplendor del Art Nouveau

No puedo terminar este recorrido sin Alfons Mucha, el gran exponente del Art Nouveau. Sus carteles para Sarah Bernhardt son puro deleite visual. Pero además, dentro de la masonería checa, llegó a ser Gran Maestro. Mucha no solo decoraba el mundo: lo dotaba de un sentido espiritual profundo.
Juan Gris, Cubismo con alma

Cuando estudiaba historia del arte, Juan Gris siempre aparecía junto a Picasso o Braque. Pero con el tiempo descubrí su fuerza propia dentro del cubismo.
Fui iniciado en la Logia Voltaire en Francia. Me gusta pensar que la masonería le dio una nueva forma de ver. No solo se trata de geometrías, sino también de símbolos.
William Hogarth, Pionero con humor ácido

Siempre me fascinó cómo William Hogarth supo retratar la sociedad con ironía. Su serie Costumbres morales modernas me hace pensar que, de haber tenido redes sociales en su época, habría sido un maestro del meme. Pero lo que más me sorprende es su conexión con la masonería: se inició en 1728 y llegó a ser maestro masón. ¿No es curioso cómo alguien con tanta chispa satírica encontraba refugio en los rituales serios y simbólicos de la logia?
Ezra Ames, Retratista de Nueva Inglaterra

No sabía mucho sobre Ezra Ames. Todo cambió cuando leí una frase en una revista. Decía que era “el retratista más destacado del estado, fuera de Nueva York”.
Sus retratos me transmiten esa serenidad de otra época. Fue masón del Arco Real y llegó a ser Grand High Priest. A veces pienso que la masonería lo ayudó a pintar no solo rostros, sino también la dignidad detrás de ellos.
McClelland Barclay, Arte y servicio

Barclay es uno de esos artistas que no se quedaron solo en el estudio. Ilustrador de revistas, miembro de la marina durante la Segunda Guerra Mundial… y masón. Siempre me ha conmovido pensar en él, que murió en servicio, como alguien que encarnó el sacrificio que la masonería tanto exalta.
Petar Dobrović, Color y política

Petar Dobrović combina dos pasiones que me atraen: el arte y la política. Sus retratos y paisajes vibran de color, pero también fue un actor importante en la vida pública de su tiempo. Su vínculo con la masonería serbia me parece coherente: alguien que buscaba tanto en la pintura como en la sociedad una forma de equilibrio y justicia.
Armando Villegas, Raíces andinas y masonería colombiana

Armando Villegas me toca de cerca por ser latinoamericano. Nacido en Perú, desarrolló gran parte de su vida artística en Colombia.
Lo recuerdo como un creador lleno de identidad, de color, de murales con fuerza social. Y sí, también masón. Cada vez que veo su obra pienso en la hermandad como un puente entre culturas.
Grant DeVolson Wood, Mito del Midwest
¿Has visto American Gothic? Ese cuadro del granjero con su hija, con la horquilla en mano.
Sí, es de Grant Wood. Pero lo que pocos saben es que también fue masón, miembro de la Mount Hermon Lodge en Iowa. Me parece genial cómo alguien tan identificado con lo rural se conectaba al mismo tiempo con lo universal de la fraternidad.
Albert Bierstadt, Pintor de lo sublime

Recuerdo la primera vez que vi una pintura de Bierstadt en un libro de paisajes. Eran montañas grandes y cielos brillantes. Era como estar en un sueño americano.
Perteneció a la Holland Lodge de Nueva York y me gusta pensar que, en cada horizonte que pintaba, escondía también un horizonte espiritual. ¿No te ha pasado que un cuadro te deja sin aire? Eso me ocurre con él.
Franz Heinrich Louis, Energía en cada trazo

Franz Heinrich Louis es de esos pintores Masones que transmiten vitalidad. Sus desnudos, escenas religiosas y mitológicas parecen respirar en el lienzo. Entre sus obras está un famoso ágape masónico titulado Firma en lealtad. Siempre me impresiona cómo un tema tan íntimo de la fraternidad puede transformarse en arte compartido.
Félicien Rops, Rebeldía hecha arte

Félicien Rops me descoloca cada vez que lo miro. Sus dibujos son provocadores, cargados de ironía y sensualidad.
Fue masón en Bélgica y fundador del grupo de Los XX. A veces pienso que su arte fue como un grito de libertad frente a una sociedad demasiado rígida. ¿No crees que el arte incómodo es también necesario?
Raden Saleh, Pionero indonesio

La historia de Raden Saleh me emociona especialmente. Un hombre de raíces árabes y javanesas que llevó el romanticismo europeo hasta Indonesia. Además, fue el primer indígena en convertirse en francmasón. Cuando leo sobre él, siento la fuerza de alguien que cruzó mundos sin perder su esencia.
Joaquín Sorolla, Luz de Valencia y la logia

Si hay un pintor que me llena de alegría, es Joaquín Sorolla. Sus cuadros están bañados de luz, de movimiento, de vida. Cuando supe que también fue masón, me sorprendió. Quizá por eso sus obras me transmiten algo más que belleza: me hablan de libertad, de fraternidad, de compromiso con lo humano.
Constantin Daniel Rosenthal, Mártir del arte y la patria

Rosenthal no solo pintaba, también luchaba. Fue parte de los movimientos revolucionarios de 1848 en Rumanía y, como masón, se entregó a causas de libertad. Me conmueve leer las palabras con las que lo recordaron: “murió por Rumania, por sus amigos”. Es el tipo de historia que me hace pensar que el arte también puede ser un acto de sacrificio.
Marc Chagall, Poeta de los sueños

De todos los pintores masones, Chagall es probablemente el más cercano a mi corazón. Sus cuadros flotantes, sus colores imposibles, su mezcla de misticismo y ternura… Él mismo se inició en la masonería en 1912. Cada vez que miro una de sus obras siento que entro a un sueño, pero no un sueño personal, sino un sueño de toda la humanidad.
¿Y tú? ¿Cuál de estos artistas te inspira más? Házmelo saber en los comentarios.