Presidentes masones españoles; poder que marcó la historia
Hablar de los presidentes masones españoles no es abrir un libro de conspiraciones ni alimentar mitos fáciles. Es importante reconocer que detrás de algunos grandes cambios políticos en España, hubo hombres valientes. Ellos compartieron símbolos, juramentos y una visión de libertad. Muchas veces, esto les costó el exilio, la cárcel o incluso la vida.
Desde los primeros años del siglo XIX (1800) hasta la Segunda República, la masonería estuvo presente. Fue una corriente silenciosa que apoyó ideales de progreso, a pesar de las persecuciones y dictaduras.
Y aquí está lo que me parece más importante. Estos presidentes masones españoles, con sus aciertos y errores, formaron parte de una tradición. Esta tradición buscaba justicia, educación y un país más libre. Una tradición discreta, pero tremendamente influyente.
Presidentes masones españoles en el siglo XIX
El siglo XIX en España fue una continua serie de guerras, revoluciones y restauraciones cuyas heridas aún estaban abiertas. En ese contexto de oscuridad, el entorno turbulento, varios políticos buscaron cobijo y un espacio de compromiso con principios universales en la masonería.
Voces de la independencia y del liberalismo
- Joaquín Murat, mariscal de Francia y cuñado de Napoleón, presidió en 1808 la Junta de Gobierno durante la ocupación francesa. Iniciado en logias europeas, llevó la masonería hasta Nápoles, donde fundó un Gran Oriente.
- Juan O’Donojú, militar liberal, terminó sus días en México en pleno proceso de independencia, tras haber sido perseguido y encarcelado por sus ideas.
- Evaristo San Miguel y Álvaro Flórez Estrada, comprometidos con las Cortes de Cádiz y con la causa constitucional, también aparecen como masones activos.
Presidentes que abrazaron la discreción masónica
A lo largo del siglo, algunos nombres importantes fueron Francisco Martínez de la Rosa, José María Calatrava y Álvarez Mendizábal. Estos hombres pasaron de las logias a los consejos de ministros. Sus trayectorias muestran cómo la masonería fue algo más que un símbolo: fue una red de apoyo intelectual y político en tiempos de represión.
Incluso Ramón María Narváez, uno de los grandes espadones del siglo XIX, aparece en los archivos masónicos con el nombre simbólico de Bruto. Un contraste evidente entre su fama militar y la pertenencia a una hermandad que se decía defensora de la libertad.
Presidentes masones españoles en la Restauración y la República
Con el advenimiento de la Revolución de 1868, denominada “Gloriosa”. La masonería regresó a sonar en el seno mismo del poder.
De la Revolución al Restaurador
- Juan Prim, héroe de la revolución, abrió el camino hacia otro régimen y se imprimió para siempre en la historia política española como uno de los grandes masones en la política.
- Manuel Ruiz Zorrilla y Práxedes Mateo Sagasta personificaron durante la Restauración borbónica el liberalismo, con gobiernos que, de forma disparatada, intentaron modernizar al país.
Masonería y Segunda República
En el siglo XX, la lista se amplía con nombres que marcaron la Segunda República:
- Manuel Azaña, intelectual y presidente en dos periodos decisivos.
- Alejandro Lerroux y Diego Martínez Barrio, líderes republicanos en años de incertidumbre.
- Ricardo Samper, Manuel Portela Valladares y Santiago Casares Quiroga, quienes gobernaron, en momentos críticos, al filo mismo de la Guerra Civil.
Todos ellos muestran un hecho incontestable; la masonería no fue una anécdota, sino una corriente ética e ideológica que atravesó la política española.
Más allá del mito; Masonería, poder y ética
Cuando pienso en los presidentes masones españoles, me pregunto: ¿qué encontraron en esas logias que no hallaban en los parlamentos ni en los palacios? Quizás fue un lenguaje compartido de justicia, fraternidad y libertad, que en una España dividida parecía imposible de sostener a la luz del día.
Por supuesto, la masonería también levantó sospechas. Por la Iglesia fue perseguida, calumniada por los absolutistas, designada como sospechosa de conspiración. Que eso es algo discutible, pero, más allá de la polémica, sí tuvo una influencia en reformas políticas. Tampoco influyó en pronto la defensa del constitucionalismo y la defensa de la educación pública.
La lección de esta historia no es sobre un club secreto con símbolos raros. Es sobre hombres que querían cambiar un país en silencio. Muchas veces, lo hicieron con sacrificio personal.
Herencia de la masonería en la política española
Hoy, cuando la política parece un espectáculo vacío, mirar a los presidentes masones españoles nos recuerda que hubo líderes que arriesgaron todo por un ideal. Puede que no fueran el ideal, ninguno lo fue, pero dejaron una memoria… de repente… profunda… en la historia.
Quizás el legado auténtico de la masonería en España sea más bien esta postura ética a favor de la libertad y la justicia.
Y me pregunto, ¿no es esa una lección que aún necesitamos hoy?